lunes, 25 de mayo de 2015

ULTIMA ENTRADA DE COMANDO


EN EL RIESGO DE LA PIEL






Hoy me he levantado muy cansado, espeso, como cubierto por una sombra.

He salido de casa, esa casa que no es más que los restos de un gran naufrágio de ilusiones truncadas, de libros polvorientos en estanterias caidas, mis pies me han arrastrado irremediablemente hacia el Dojo.

Es tarde ya, el zazen de la mañana hace tiempo que acabó, el Dojo esta vacio, hay restos de un incienso quemándose en el altar de los ancestros, mudos los instrumentos, algunas voces que llegan por el patio de luces, mi cuerpo suspendido en el tiempo, mi mente aturdida sumergiendose en la luz tenue que entra por las ventanas.

Kimono blanco, kolomo negro, cabeza rapada, pies descalzos.

Coloco el Kesa en la cima de mi craneo y susurro:

Oh, vestidura de la Gran Liberación……………

Kesa del campo de la felicidad sin límites…….....



Acabado el sutra, me cubro con él y entro.

Pie izquierdo....gassho...incienso....sanpai....silencio...solo roto por el sonido de la ropa al rozarse......zazen.

Respiro, me abandono a la postura...........pasa el tiempo...o se para....

Shakyamuni ha alargado su brazo derecho para coger el kyosaku, ha bajado del altar y acercandose lentamente me ha cubierto la cabeza con su kesa para llevarme al infierno.

Al descubrir mi cabeza aparece ante mi un monje espectral.

Llagas purulentas pueblan su craneo, sus ojos hundidos, sus brazos recogidos bajo las mangas del kolomo, sus pomulos pegados al hueso, arrugados y sucios los bajos del mismo kimono con el que se mostró desnudo ante el mundo el dia de su ordenación.

Al verme me ha reconocido como a un igual, ha inclinado su ajado tronco hacia adelante, y ha sido entonces cuando he visto que le faltan las dos manos, ha sido entonces cuando al juntar sus muñones me ha saludado en un gassho desgarrador.

Me ha preguntado-¿cual es tu pràctica?, ¿quien es tu maestro?

-Zazen es mi practica, Doko es mi Maestro.

Entonces ha esbozado una irónica y desdentada sonrisa.

En gassho le he preguntado como había llegado hasta aquí.

Te lo contaré, aunque sea para ti una historia conocida y olvidada.

Y empezo a explicarme, mientras iba pasando entre sus muñones, una a una, las cuentas de su mala.

Verás, conocí a una mujer maravillosa, me enamoré...locamente... la convertí en mi budha brillante.

Vivíamos lejos el uno del otro, en ciudades diferentes, en mundos diferentes, pero al llegar la noche conjurabamos a nuestro amor y colocando frente a frente nuestros espejos, nuestras imágenes se repetian hasta el infinito, invadiendo nuestros cuerpos cansados de soledad y nuestras mentes nostalgicas y anhelantes.

Esa pasión que sentia, esa sed que no podia saciarse, esa hambre que retorcia todo mi ser era cada vez era mayor, agoté mis últimas fuerzas me convertí en un Gaki y comencé a devorarme a mi mismo, es por eso que me faltan las manos.

Budha vela dulcemente a sus discípulos y al verme en ese estado, Budha el compasivo, me ha traido aquí.

Lo que tu ves como un infierno, es para mi la tierra de la paz y la felicidad sin límites.

Escucha lo que te voy a decir:

Para un romántico como tu, tener a la persona amada en la lejanía, es una tampa mortal.

La lejania aumenta la nostalgia, el anhelo, la pasión pero eso no es dharma.

La lejania hace que sientas que la realidad no va a estropear tus sueños.

El Dharma esta hecho de carne, de huesos, de tendones, de organos, de sangre, de visceras, de sudor, de lagrimas, de saliba.

El Dharma habita en ese saco apestoso de piel.

Abandona el mundo de las ilusiones, de la mente, de lo no corporeo y vuelve a tu cuerpo.

Tu amor será en el riesgo del roze de la piel o no será.

Tu zazen será en el riesgo del roce de la piel o no será.

Tu iluminación será en el riesgo del roce de la piel o no será.

O no será. O no será......o no será..... su voz iba perdiéndose, apagandose como el eco de una campana.



Budha volvio a cubrir mi cabeza con su Kesa y al descubrirla volvia a estar en el Dojo, frente al muro, con las piernas doloridas y las lágrimas cayendo por mis mejillas.

Ahora entendereis por que abandono el Comando.

Si quereis algo de mi buscadme en las calles, al borde del camino o entre dos campos.

No estoy tan lejos.



Toni Gyo Ko Hernández.

sábado, 9 de mayo de 2015

impermanencia y continuidad




¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.

Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.



Angel Gonzalez

viernes, 1 de mayo de 2015

olvidados....



Seremos todos olvidados
como cualquier otra catástrofe.

En cualquier cuneta del tiempo.

No somos más que un escalofrío
en la piel de los gorriones.

¡Qué gloriosa contribución
a la apasionante biblioteca
de las páginas en blanco!



 
Javier Gallego Crudo. Abolición de la pena de muerte. Ed. Arrebato. Madríd, 2013