sábado, 20 de abril de 2013

respetar las creencias

 


Debemos respetar la religión del otro, pero solo en el sentido y la misma extensión en que respetemos su teoría de que su mujer es la más guapa y sus niños los más listos

H.L.Mencken




certifico que lo mio (mis creencias) también son fruto de un enamoramiento, aunque cada dia las pongo a prueba y la verdad es que resisten el contacto con la realidad y que a mi me funcionan.

Toni

 

 

jueves, 18 de abril de 2013

nube pasajera



Sobre una estéril pradera,
el diáfano azul del cielo
cruzaba en rápido vuelo
una nube pasajera.

Viola pasar una flor
que abrasada se moría,
y en su penosa agonía
le dijo así con amor:

"Yo te bendigo: la suerte
es conmigo generosa,
Dios te manda, nube hermosa,
a librarme de la muerte."

"Joven soy, morir no quiero;
en tus bondades confío;
una gota de rocío
por piedad, porque me muero."

Pero la nube orgullosa,
insensible caminando,
"No puedo, dijo pasando,
servir a tan noble rosa."

"Que si todos los pesares
de las flores mitigara,
pienso que no me bastara
con el agua de los mares."

La flor exhaló un suspiro
y la nube en el momento,
agitada por el viento
siguió su rápido giro.

Cruzó la selva sombría,
cruzó también la ribera;
pero siempre en donde quiera
la tristeza la seguía.

Sintió al pronto una profunda,
indefinible ansiedad,
y por fin tuvo piedad
de la rosa moribunda;

Y del punto en que se hallaba,
con rapidez se volvió,
y a la pradera llegó
cuando la tarde expiraba.

De la flor sobre la frente
tendió su ligero manto,
y regándola con llanto,
exclamaba dulcemente:

"Despierta, yo soy; despierta,
yo te traigo la alegría."
Mas la flor no respondía:
la infeliz estaba muerta.

Guardad tan triste lección
en el alma desde ahora:
que es muy triste hacer el bien
cuando es inútil quizá.



en recuerdo de mi amigo Josep
tuve el honor de ser su último amigo

Toni.

domingo, 14 de abril de 2013

Cocinando una Genmai......cocinando un Dojo



Siguiendo las antiguas recetas transmitidas por nuestro abuelo en el Dharma Taisen Deshimaru.


Gen-mai para 10 personas:

4 litros de agua
300 gramos de arroz integral
1 nabo
1 zanahoria
1 puerro
1 rama de apio
1 cebolla

Gomasio:
10 cucharadas de sésamo
1 cucharada de sal
Tamari (salsa de soja)

Dojo para 10 personas:
una sala
10 zafutones
10 zafus
1 madera
1 altar para la imagen de Budha
incienso
silencio
shikantaza
mushotoku

Se pone el agua dentro de una olla lo suficientemente grande para que el arroz baile, lo suficientemente pequeña para que los granos se rocen. Se coloca al fuego y se espera el punto de ebullición.

Se toca la madera, los meditantes se sientan en zazen, se ofrece incienso al Budha, se hace sanpai, se toca la campana tres veces, comenzamos zazén.

Se limpia el arroz concienzudamente, aclarándolo hasta que el agua quede transparente.

Se hace zazén hasta que la mente quede transparente.

Cuando hierve el agua suena la campana y nos levantamos para continuar la práctica.

Ponemos el arroz en la olla a fuego fuerte

Cortamos la verduras a pequeños trozos (2-3 mm) de manera consciente, con concentración, observando que haya armonía entre nosotros y los compañeros que también están cortando la verduras (se ve la armonía cuando los trocitos parecen cortados por la misma persona).

Tostamos con mucho cuidado el sésamo mezclado con la sal, removiendolo en la sartén para que todos los granos reciban el mismo calor y se tuesten por igual. Cuando el primer grano empieza a explotar, la retiramos de fuego, lo colocamos en un bol y después lo molemos con el suribachi tradicional.

Ha pasado aproximadamente una hora, la olla ha estado vigilada en todo momento y ha llegado el momento mágico en que los granos de arroz se abren y sueltan el almidón provocando  una auténtica revolución de espuma, bajamos un poco el fuego y controlamos que no rebose el agua.

Todavía queda media hora de cocción a fuego fuerte, nosotros tomamos un té y un respiro.

Ha pasado una hora y media desde que pusimos el arroz en la olla, es el momento de añadir las verduras cortadas, de bajar el fuego y dejár que el arroz se acabe de cocer por si mismo y en su jugo.

Suena la madera, volvemos a zazen.......

40 minutos mas de cocción, de zazen, campana de kinhin, el Kyosaku observa las posturas y remueve el arroz para que no se pegue en el fondo de la olla.

campana, vuelta a zazen, 40 minutos mas de cocción, 40 minutos mas de zazen.

Acabado zazén, hacemos la ceremonia del Hannya Shingyo, al final de la ceremonia regresamos a la olla, el arroz está a punto (normalmente lo dejamos reposar toda la noche, pero esta vez hay hambre y ganas de saborear el Dharma)

Repartimos la genmai, nos sentamos y comemos en buena camaradería.
comemos zazen, comemos genmai, el momento  mágico, todo ha sido hecho con los tres espíritus del Tenzo Kyokun del maestro fundador de nuestra escuela: Dogen.

Ha sido realizado con el espíritu alegre
Ha sido realizado con el espíritu de la abuela para con sus nietos
Ha sido realizado con el espíritu amplio, sin dogmas ni prejuicios.

Damos las gracias a todos los Budhas del pasado, del presente y del futuro por regalarnos esta mañana de práctica del Dharma de la paz y la felicidad sin límites.

Dojo Zen Sho Mon Kai (pequeña puerta del océano) en Mataró (Barcelona) el dia 13 de Abril del año 2013.





martes, 9 de abril de 2013

anarquismo individualista (Emile Armand)



Manifestaciones de la vida interior

El anarquista es sencillo, y, aunque original, no desea atraerse las miradas del vulgo. Si su vivienda es confortable, según lo que le hayan permitido las circunstancias pecuniarias, no es en modo alguno lujosa o abarrotada de objetos inútiles al desarrollo individual. Sus necesidades son normales, ni restringidas ni superfluas y si cierta experiencia de su vida le conduce a dejar inevitablemente su norma, pronto vuelve a esta, una vez realizada aquella.

De esta simplicidad natural, sin austeridad ni dureza, que es producto de la franqueza y no de la vanidad, no debe inferirse que el anarquista sea insensible a la belleza. Nadie mejor que él sabe apreciar lo vigorosamente hermoso, en arte, en literatura, en ciencia, en ética. Belleza de la Natura, de las formas corporales, del razonamiento, del placer de los sentidos, de la voluptuosidad sana, todo esto el anarquista lo aprecia, lo siente, pero sin dejarse guiar por el gusto general, o por las concepciones de un cenáculo particular cualquiera. Todo producto de una investigación sincera, toda obra que refleje un temperamento personal o testimonie un esfuerzo enérgico, toda labor y toda manifestación que haga vibrar las fibras íntimas de su ser, le atrae, despierta su atención y le hace meditar. Lo aparente, lo falso lo ficticio, lo débil y mezquino, lo pretencioso le hace daño, le exacerba, lo repudia, en fin. Sabe además muy bien que en el dominio de la estética, la apreciación es individual y que belleza y fealdad son términos relativos de apreciación.

Hombres o mujeres realmente anarquistas no pueden aparentar ascetismo. Sería una farsa negar y combatir la dominación y someterse a la vez al yugo de la austeridad, querer la libertad y crizar de obstáculos su camino.

Vivir sin renunciar a los goces intelectuales, sensuales y efectivos, desarrollando la facultad de apreciarlos sin dejarse dominar por ellos, antes al contrario juzgándolos útiles o nocivos según el equilibrio fisio-psicológico que produzcan. Seguir decididamente la ruta, recogiendo las flores perfumadas, dejando las plantas venenosas y aspirando los efluvios más puros, persiguiendo siempre lo nuevo, lo original, sin fatigarse nunca, he aquí el goce anarquista, la aspiración suprema de todo el que se siente serlo sinceramente.