martes, 31 de enero de 2012

impermanencia





"Todo cuanto ves, en un instante lo cambiara la naturaleza que gobierna el Todo, y otras cosas hará con su sustancia, y otras a su vez con la sustancia de éstas, para que el Universo sea siempre nuevo"

Marco Aurelio. Meditaciones.

Entrada de Francisco Javier Belda Segura

Gracias Francisco

domingo, 29 de enero de 2012

el niño que fuí



Quiero recuperar, saber, reinventar al niño que fui. Puede parecer una cosa un poco tonta: un señor que a su edad piensa en el niño que fue. Pero creo que el padre de esa persona es el niño que fui. Tenemos un padre biológico y una madre biológica, pero yo diría que el padre espiritual del hombre que soy es el niño que fui.

 José Saramago

decubierto gracias a doko


miércoles, 25 de enero de 2012

una noche tranquila.....


Una noche tranquila sobre la ventana vacia
Hago zazen y me vo con mi kesa
El ombligo se opone a la nariz
Las orejas cuelgan sobre los hombros
La ventana se vuelve blanca
La luna comienza a salir
La lluvia ha cesado,
pero las gotas de agua todavia caen
Hay que sentir lo que significa este momento
Este vacio silencioso
Solo aquel que hace zazen
lo sabe.

Daigu Ryokan

sábado, 21 de enero de 2012

Montaigne



La premeditación de la muerte es premeditación de libertad. El que aprende a morir, aprende a no servir. El saber morir nos libera de toda atadura y coacción. No existe mal alguno en la vida para aquél que ha comprendido que no es un mal la pérdida de la vida.

Sea cual sea el momento en que vuestra vida termine, estará completa. La utilidad del vivir no está en su duración sino en su uso: alguno ha vivido largo tiempo y ha vivido poco: aplicaos a ella mientras podáis. De vuestra voluntad depende, y no del número de años, el vivir bastante.

domingo, 15 de enero de 2012

te conozco

Con relación a la práctica, he vivido esta historia, también la he escuchado miles de veces.
Esa sensación de cosa propia, de cosa antigua, ya vivida, esa especie de familiaridad con esas sensaciones que nos procura Zazen.

Aunque esta canción de Silvio es de amor (para mi una de las mejores) explica también esa historia de lo "ya conocido".....





De niño, te conocí
entre mis sueños queridos.
Por eso cuando te vi
reconocí mi destino.
Cuando pensaba que ya no iba a ser,
lo que soñara de pronto, vino.
Tanto que yo te busqué
y tanto que no te hallaba,
que al cabo me acostumbré
a andar con tanto de nada.
Cuánto nos puede curar el amor,
cuánto renace de tu mirada.
Te conozco,
te conozco desde siempre, desde lejos
Te conozco,
te conozco como a un sueño bueno y viejo.
Es por eso que te toco y te conozco.
El lago parece mar,
el viento sirve de abrigo:
Todo se vuelve a inventar
si lo comparto contigo.
La única prisa es la del corazón
la única ofensa, tener testigos.
Te conozco,
te conozco desde siempre, desde lejos
Te conozco,
te conozco como a un sueño bueno y viejo.
Es por eso que te toco y te conozco.
Te conozco

jueves, 12 de enero de 2012

Star Wars y budismo zen: el Dharma de Yoda (el no miedo)


http://leyendadeunaera.blogspot.com

me ha parecido extraordinario, por eso me he tomado la libertad de publicarlo.

Gracias Guillem
Entender las palabras no es sólo escucharlas.


El apego.

El apego, o más bien la incapacidad de aceptar la impermanencia, es fuente de sufrimiento. Si no hay desapego, si uno se resiste al cambio, produce un choque y conflicto. En palabras de Obi Wan Kenobi a Luke Skywalker:

—Entierra tus sentimientos. Son dignos de ti, pero podrían servir también al emperador.

Ciertamente, y como dijo Lucas en una entrevista en 2005, Star Wars es una saga que gira en torno al apego. Anakin no puede deshacerse de las cosas, tiene demasiado miedo a perder: su madre, su novia, su maestro, su poder… así se vuelve avaricioso y cae en el lado oscuro. Como dice Lao Tse al respecto en el texto canónico del Taoísmo, el Tao Te King: el que se aferra no conserva. Anakin da palos de ciego, tratando de mantener lo que ama a su lado pero, al igual que en las arenas movedizas, cuanto más bracea, más se hunde en el lado oscuro.

—El miedo a la pérdida un camino hacia el lado oscuro es —Yoda.

De nuevo el temor resulta el acicate a todos los malos presagios que se ciernen sobre el hombre.

—El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro; el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Veo mucho miedo en ti —Yoda a Anakin en el Consejo Jedi.

Pero, ¿qué es el miedo? ¿Por qué conduce al lado oscuro? El miedo se manifiesta de muchas formas. Se tiene miedo al fracaso, a no cumplir las expectativas propias o de los otros —que normalmente tienen mucho que ver con las propias—. ¿Qué carga Anakin Skywalker a sus espaldas? Expectativas, anhelos, proyectos que los otros ponen sobre él y forman el espejismo de lo que debería ser, una imagen ideal que no se puede alcanzar. Y todo esto es un reflejo del ego. Se teme fallar por apego al ego, a esa imagen que uno tiene de sí mismo. Hay que huir del miedo, alejarse del apego y concentrarse en aquí y ahora. ¿De dónde viene el miedo? Es el resultado de la duda, la ansiedad. Y cuanto uno más persigue lo deseado más fracasa en su objetivo, el miedo aumenta, y también el empeño por aferrarse a lo deseado. El que se aferra no conserva. El miedo crece en una espiral que lo hunde en el lado oscuro y se vuelve ira, rencor, odio, sufrimiento. Y el sufrimiento es el motor del lado oscuro. Por eso hay que abandonar el miedo a través del desapego.

Muchas veces se tilda al budismo zen de distante y frío, alejado del amor, al proponer el desapego como herramienta para superar el sufrimiento. Pero eso es porque, ante todo, el peso de la recompensa que supone la superación del sufrimiento, la vida plena y alcanzar la felicidad vence cualquier obstáculo o traba. Valga como ejemplo el consejo que el maestro Deshimaru dio a uno de sus discípulos cuando éste acudió a él, presa del desasosiego, al sentir que se había enamorado de su pareja y que el apego hacía mella en sus sentimientos. “Busca otra novia, o quizá dos más —respondió el maestro—. De esta forma repartirás tu apego entre varias mujeres.”Esto es, dejar ir para ganar, liberar para conservar.

martes, 10 de enero de 2012

Carta Jefe Seattle



 

El presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envía en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Wáshington. A cambio, promete crear una "reservación" para el pueblo indígena. El jefe Seattle responde en 1855.

El Gran Jefe Blanco de Wáshington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Wáshington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras. ¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña. Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos? Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja. Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Wáshington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados. Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano. Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa. La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto. Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un salvaje y no comprendo. No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos. ¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos. El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados. Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos. Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo. Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos. Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo. Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo. Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca. La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos. Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja. Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar. ¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció. ¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció. La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.

sábado, 7 de enero de 2012

Kusen del 7 de Octubre de 1.986. "Tenzo Kyokun" Etienne Zeisler"



07 de octubre 1986. 07:30 h
Dogen escribe: “Un plato no es precisamente superior cuando lo habéis preparado con ingredientes escogidos, como tampoco una sopa es inferior cuando la habéis preparado con ingredientes ordinarios. Cuando manipuléis y seleccionéis las legumbres, hacedlo con un espíritu puro, sin intentar evaluar su calidad, de la misma forma como las haríais si preparaseis una comida real. Los innumerables ríos que fluyen hacia el océano se convierten en el sabor único del océano. Cuando uno se lanza en el océano puro del Dharma, no hay más distinción entre comida delicada y comida vulgar. No queda más que un solo gusto, y es el Dharma de Buda, el mundo tal cual es. Cultivando la semilla de la aspiración a realizar la Vía así como practicando el Dharma, los gusto ordinarios estarán en unidad. Un viejo proverbio dice: “La boca de un monje es como un horno, recordarlo bien”

Nosotros, debemos ser parecidos. No hacer distinción entre lo que es refinado y lo ordinario. Sea lo que sea lo que recibamos, debemos estar satisfechos. Desde el principio del Tenzo Kyokun, Dogen repite lo mismo. Cualesquiera que sean las circunstancias, los fenómenos de nuestra vida, no debemos hacer categorías. Debemos encontrar nuestra vida única aquí y ahora. Uno mismo es el todo.

Sensei Taisen Deshimaru decía: “En nuestra vida cotidiana debemos descubrir la cosa real. La verdadera cosa que no puede ser mojada por el agua ni quemada por el fuego. Incluso si se está turbado, si se tiene mala suerte, no es necesario tener miedo de la muerte. Debemos fundar nuestra práctica,- nuestra práctica de zazen-, en este mundo de ilusiones, en nuestro karma, en nuestros bonno. Y obtener el satori por delante incluso del satori original, delante del Buda, delante de nuestras categoría. Esto significa abandonar el ego”.


Nada debe ser rechazado, excluido, dejado de lado. Durante zazen no debéis cortar las ilusiones, concentraros firmemente sobre la postura, sobre la respiración. Si desarrolláis pensamientos, vuestro zazen no vale nada, es solamente el zazen de vuestro ego. Hay que estirar los riñones sin cesar, entrar el mentón, empujar el cielo con la cabeza, y automáticamente todos los pensamientos pueden pasar, pueden volverse libres, circular libremente en el cielo de vuestro espíritu, sin ataduras. No vale la pena escoger, seleccionar, evaluar: “Este pensamiento está bien, es el satori. Hoy no pienso más que en el sexo, mi zazen es malo”. Vuestra práctica de zazen así como vuestra vida cotidiana se vuelven de esta forma el Dharma de buda, la verdad más elevada, la Vía en si misma. Las distinciones no son importantes. La boca del monje es como un horno. Por ejemplo, cuando llega la primavera, aparecen miles de flores. Cada una vive la vida de la primavera, para la rosa es el hecho de ser una rosa, para la violeta, el de ser una violeta. De la misma manera, nosotros mismos, y cada cosa en nuestra vida, se vuelve la expresión, la realización del Dharma en si mismo, sin distinción entre grande y pequeño, hombre o mujer, entre razas, entre religiones: “Yo soy católico, yo soy budista…”. La boca del verdadero monje es como un horno. Durante zazen no os concentréis más que sobre vuestro zazen. Podréis así olvidad cualquier cosa. No corráis, no tengáis ningún fin. No evitéis nada. Aunque sea primavera, aunque haya flores, nuestro fin no es ni siquiera el Dharma o Buda. Así Sensei decía: “Debemos obtener la cosa real, nuestra vida eterna, antes que Buda, antes que el satori de Buda”. Si se intenta alcanzar un fin, al final nos encontramos en un callejón sin salida. Zazen es shikan solamente, únicamente, principalmente, fundamentalmente, solamente sentarse. Shikan es nuestra verdadera actividad, la fuerza de nuestra vida, nuestro autentico aliento vital. Nuestro verdadero ser. Y Shikan existe, actúa en el punto del universo donde está situado, aquí y ahora, y cada una de nuestras actividades se vuelve en si misma verdad. El yo en si mismo se vuelve el símbolo de la más alta nobleza, en este mundo y en todo el universo.

lunes, 2 de enero de 2012

¿última frontera?





En la entrada "vi una encina crecer en Louisiana" mi amigo sidharta comenta:
Y, no obstante, en la última sesshin me dijeron: "Cuando traspases la última frontera, no habrá nadie que venga en tu ayuda". 


Supongo que esta frase en su contexto debía tener su significado, pero leída así de repente me ha dejado patidifuso.
Con todo el cariño y sin ánimo de controversia paso a explicar lo que me sugiere esa frase:
Sembrar en nuestra imaginación el hecho de que haya una última frontera, es poner una meta a una práctica sin meta, vaya que de un plumazo se crean falsas expectativas, cargándose una parte fundamental de nuestra práctica, el mushotoku.
No obstante vamos a decir que sí, que efectivamente podemos hablar de última frontera, entiendo que ésta es el abandono del ego, si abandonamos el ego, ya no queda nadie para cruzar la frontera, y por lo tanto tampoco frontera para cruzar.
Abandonada la separación ilusoria de un tu y un yo, de un yo y el universo, abandonado el Ego, la noción de soledad es fisicamente imposible, no hay nadie a quién ayudar ni nadie para ser ayudado, solo un festival de fuse y mushotoku.


Sho Gu